La Pascua nos permite descubrir nuevas dimensiones del señorío de Jesús, en el IV Domingo de Pascua (10, 1 – 10) se presenta como Puerta para ingresar por Él.
"Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante.El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. Él llama a cada una por su nombre y las hace salir. Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz".Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir. Entonces Jesús prosiguió: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia".
La Pascua nos permite tener un tiempo muy valioso para poder profundizar en el conocimiento de Dios, a partir de la revelación de Jesús. Durante los Evangelios del tiempo de Pascua, se nos ha ido prefigurando la nueva relación del hombre con Dios, y hoy se presenta como la puerta.
Jesús en su pedagogía va utilizando imágenes para presentarse y así poderlo entender más fácilmente. Es así como se va mostrando como puerta, llave, camino, pastor, todo, Él es todo para poder llegar al Padre.
En esta didáctica nos da un nuevo panorama, al presentarse como Pastor nos invita a acogernos a su cuidado, a abandonarnos a su guía a su dirección, porque nos conducirá siempre a fuentes tranquilas, nos ayudará para atravesar las sendas oscuras.
También se presenta como camino, nos invita a recorrerlo, a andar sobre Él, quien necesariamente nos conduce al Padre. Es un camino seguro, es el sendero recto, pero también es un camino de esfuerzo constante.
Cuando se muestra como puerta, hace referencia a la única forma de acceder, de ingresar al Padre, si no es a través suyo, simplemente es imposible. Menciono a través, porque es fundamental atrevernos a adentrarnos en su presencia, en su ser. Ir mucho más allá, no sólo conocerlo, es hacerlo nuestro.
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