Aunque parezca una negación, es una afirmación. Es el sentir de las personas emprendedoras, seguras, firmes, dinámicas para las que el “no”, es una palabra ausente en su vocabulario. Para quienes la única forma de salir adelante es el trabajo arduo, cotidiano, honesto. Para quienes buscan construir y no destruir, dialogar y no confrontar. Para quienes han encontrado la verdadera libertad que sólo es posible si se vive con paz interior.
martes, 25 de junio de 2013
lunes, 24 de junio de 2013
Un ejercicio importante
Hoy reflexionaba mientras realizaba mi rutina acostumbrada
sobre lo fundamental no sólo del ejercicio físico, sino del espiritual,
elementos para fortalecer nuestro espíritu y nos hagan fortalecerlo.
El ejercicio físico nos permite desarrollar una serie de
actitudes y aptitudes, porque nos da constancia, disciplina y una gran fuerza
de voluntad; además dicen los expertos, permite soltar endorfinas, las cuales
nos brindan una sensación de felicidad y de bienestar.
Si todas esas bondades las recibimos del ejercicio físico,
imaginemos si logramos hacerlo con nuestro espíritu. Son muchas las formas en
las cuales podemos ejercitar el espíritu, mencionamos algunas:
·
Leer al menos 20 minutos diarios sobre cualquier
tema, podemos iniciar con tópicos a fines a nuestros quehaceres. Ello nos
brindará mayor cultura y amplitud de vocabulario.
·
Meditar por un mínimo de 10 minutos, para poder
entrar en contacto con nosotros mismos, escucharnos y conocernos mejor. Hay
diversos métodos y disciplinas para ello.
·
Escuchar música, permite transportarnos a
diversos ambientes y desarrolla nuestros sentidos internos.
·
Escribir o llevar un diario, porque compartimos
nuestras reflexiones, sentir en un momento en particular, además nos permite
desarrollar nuestras habilidades de comunicación.
Son unas sencillas cosas para comenzar, poco a poco se
pueden introducir más, con las anteriores es suficiente por un inicio. No
olvidemos es un ejercicio importante para mejorar nuestra calidad de vida.
domingo, 23 de junio de 2013
Es para mí
Llegamos al XIII Domingo del Tiempo Ordinario (Lc 9, 18 –
24) donde hoy se nos pide realizar un compartir sobre el significado para mí de
quién es Jesús en mi vida.
“Un día Jesús
se había apartado un poco para orar, pero sus discípulos estaban con él.
Entonces les preguntó: «Según el parecer de la gente, ¿quién soy yo?». Ellos
contestaron: «Unos dicen que eres Juan Bautista, otros que Elías, y otros que
eres alguno de los profetas antiguos que ha resucitado».
Entonces les
preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Pedro respondió: «Tú eres el
Cristo de Dios». Jesús les hizo esta advertencia: «No se lo digan a nadie».
Y les decía:
«El Hijo del Hombre tiene que sufrir mucho y ser rechazado por las autoridades
judías, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la Ley. Lo
condenarán a muerte, pero tres días después resucitará».
También Jesús
decía a toda la gente: «Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo,
que cargue con su cruz de cada día y que me siga. Les digo: el que quiera
salvarse a sí mismo, se perderá; y el que pierda su vida por causa mía, se
salvará»”.
Al escuchar el anterior pasaje evangélico, es muy usual
escuchar la reflexión sobre el mismo en dos ejes, quién es Jesús para mí y la
otra, tomar conciencia de la importancia de construir para la vida eterna lo
cual se traduce en dar la vida por la mayor causa, Jesucristo.
Pero creo es necesario hacer un ejercicio de compartir
nuestra vivencia de fe, es muy importante hacer nuestra las palabras de San
Pedro “estén dispuestos a dar razones de su esperanza a quien les pregunte”.
Porque podemos decir, Cristo para mí es un profeta, porque
escucho su Palabra, pero se queda en profeta porque no la vivo. Puedo decir es
el Mesías, es el ungido, pero no me siento redimido por Él. Son muchos los
adjetivos pero si no hago una experiencia con una persona viva, mi fe se queda
limitada, se queda estéril, se queda en una relación con algo y no con Alguien.
Hoy podemos decir, mi experiencia con el resucitado es para
mí, un encuentro con quien le ha dado un nuevo significado a mi vida, porque he
experimentado el Amor perfecto, eterno, ilimitado, porque gracias a Jesús mi
relación con Dios se convirtió en Padre.
Es para mí un nuevo sentido a mis sin sentidos, mis
iniquidades, limitaciones y faltas, porque me dice te amo por quien eres y no
por tus obras, porque así como eres, eres perfecto. Desde toda la eternidad te
consagré, desde antes de engendrarte en el seno materno te llamé.
Es para mí, una fuente inagotable de misericordia, porque a
pesar de mis caídas, de mis desamores, de mis pecados, siempre me espera como
ese padre providente en espera de su hijo pródigo. Porque siempre va por mí
cuando me encuentro perdido.
Es para mí, la relación más íntima posible e imaginable,
sustentada en el amor, en la amistad, porque sabe todo, absolutamente todo de
mí y aún así me sigue amando. Porque gracias a esa relación soy capaz de
encontrarme con el otro, porque me he sentido amado y puedo amar.
Gracias a todo ello es por lo cual soy capaz de tomar la
Cruz, para hacerlo de la misma forma en la cual lo hizo el Señor, con dignidad
y amor. Pero también he comprendido lo mejor, el vivir de cara a la vida
eterna. Puedo decir, jamás me he sentido defraudado por creer en Jesucristo.
viernes, 21 de junio de 2013
100 días de frivolidad total
En fechas recientes se cumplieron los primeros 100 días de
frivolidad total, de quien encabeza la Jefatura de Gobierno del Distrito
Federal, Miguel Ángel Mancera Espinosa.
Si bien el Dr. Mancera fue electo con una enorme ventaja y
por una gran mayoría, actualmente su popularidad ha comenzado a descender por
su evidente carencia de manejo político para su cargo
El Gobierno del Distrito Federal no se ve con un rumbo o una
política clara. Se presumía sería una continuidad de su predecesor Marcelo Luis
Ebrard Casaubón, en una línea de izquierda “progresista”, pero no ha dado
señales claras.
Peor aún, Miguel Mancera ha recibido en herencia a los más viles
representantes de las huestes del PRD, sin ser capaz de conjuntar a un equipo
propio. Agregado a ello, es blanco constante de las más deleznables tribus del
PRD y Morena.
No podemos no mencionar el aumento de la violencia en la
capital de país y el mal manejo de crisis por parte del Gobierno. No son
capaces de aceptar lo impensable, en el Distrito Federal ya opera el crimen
organizado y es motivo de preocupación de muchos sectores.
En los días recientes con las primeras lluvias de verano, se
ha visto colapsada la vialidad y con las obras a medio trabajo se torna
imposible circular en la Ciudad. Por si fuera poco, en vías primarias como
Insurgentes Sur autobuses secuestran un carril porque el parque de diversiones
Kidzania no cuenta con estacionamiento apropiado y la “autoridad vial” no hace
nada al respecto.
Pero eso sí, el Sr. Mancera, departe en los mejores eventos,
aparece como uno de los solteros más codiciados en una prestigiosa revista,
responde a los “tweets” de una famosa actriz y este a su vez envía al
Procurador para su auxilio, en fin. Su mandato lleva 100 días de frivolidad
total.
miércoles, 19 de junio de 2013
Un recuerdo de amor
Hace unos días reflexionaba con unas queridas amigas sobre
ciertos aspectos de nuestras vidas. Hablábamos de trivialidades, pero también,
de vivencias clave, las cuales nos han marcado para bien o para mal.
Un tema complicado es el tratar la vida sentimental o
amorosa, porque siempre hay alguien quien nos ha marcado de forma definitiva, aún
siendo la actual o anteriores relaciones. Ese alguien quien sin ser el amor de
la vida, pudo serlo, pero como novela, no se dio.
Esa persona tan especial ha marcado a tal grado nuestras
vidas, incluso se ha convertido, incorrectamente, en parámetro de comparación
para las relaciones, porque se ha transformado en una sombra, en un recuerdo
vivo. Ese “memorial” muchas veces no nos deja transitar, avanzar y madurar.
Ello se ha dado porque no cerramos el ciclo o se cortó de
tajo sin comprender el misterio de lo sucedido, anhelamos desentrañar el
misterio de por qué fue así. Todo iba viento en popa y de improvisto, todo
cambió, aquello sembrado en el amor con esperanza e ilusión, se convierte en
una tempestad.
El remolino ocasionado en el ser, tanto a nivel emocional se
hace imposible de sobrellevar, la razón no encuentra argumentos para
comprender, es tal el dolor del corazón, del amor, al extremo de manifestarse
como un dolor físico. En pocas palabras, se llega a experimentar la muerte en
vida.
Es enorme la desestabilización experimentada por nuestro
ser, busca regresar a los elementos primarios donde encuentra o busca encontrar
en sentido de la vida, de voltear la hoja de la historia, pero en ocasiones
cuesta demasiado.
La conclusión a la cual llegamos en esa conversación sólo se
puede comprender a la luz de quien ha experimentado esa sensación, quien la
sigue viviendo y quien estoicamente la sobrelleva. Se debe transformar toda esa
energía contenida, una vez llorada, en un recuerdo de amor.
Un recuerdo de amor el cual nos impulse a sacudirnos el
polvo de la enorme caída sufrida, a levantarnos y tratar de seguir adelante, a
enfrentarnos al miedo generado por las relaciones y a buscar la luz tras la
oscuridad. Sólo el encontrar el amor verdadero hace posible sanar cualquier herida,
porque el amor es una fuerza transformadora y vitalizadora.
Dicen los sabios “mejor el silencio… El tiempo ira sanando
lo impronunciable, pues lastima inútilmente… Y la sombra… habla de más”. No
queda otra alternativa, aprender a vivir con esa sombra y transformarla en
energía vital para volver a subirnos en la aventura del amor.
lunes, 17 de junio de 2013
Una caja
Hace unos días, tuve la necesidad de acomodar varias cajas
de mi habitación para poder hacer más espacio en los cajones de mi escritorio.
Me quedé impresionado de la cantidad de recuerdos en una caja, cada pedazo de
papel, cada tarea, pase de abordar de avión, en fin.
Pero también reflexionaba el hecho de querer aferrarnos al
pasado, si bien, cada recuerdo me sacaba una sonrisa porque me recordaba
grandes cosas, momentos y también, fundamentales lecciones, pero no iban a
volver jamás y esa es una realidad.
Una caja “contenía” gran parte de mi vida según yo y al
meditar también la realidad de la imposibilidad de volver vivir todo ello,
decidí tirar casi todo el contenido de las cajas. Si no había necesitado el contendido
de las mismas en años, seguramente, en los años siguientes tampoco.
Ni siquiera fue por un aspecto de practicidad, sino de una
reflexión profunda, para vivir el presente, es necesario tirar el pasado y no
llevar nada al futuro. Esas cajas representaban un lastre para mi vida, además
de ocupar un espacio necesario el cual debe ser llenado con nuevas cosas, expectativas
y formar nuevos y gratos recuerdos.
Pero en sí, la vida es una caja. Cada uno vamos acumulando
memorias, experiencias, situaciones, enseñanzas, pero depende de cada uno con
cuál queremos quedarnos, con aquellas valiosas, con las cuales crecimos,
aprendimos, maduramos, pero también, con el amor sembrado y recolectado.
En eso se mide la verdadera riqueza de las personas, en el
amor contenido en una caja la cuál es su vida. Ahí también hay un lugar muy
especial para las personas a quienes amamos, a quienes han alegrado nuestra
vida, de quienes hemos aprendido, de quien nos presentó una oportunidad para
crecer y madurar.
Una caja, la cual al final de nuestras vidas, espero este
llena de amor y no vacía como al principio de la misma. Sólo conservar lo
mejor, sea para cada cual lo que represente.
domingo, 16 de junio de 2013
Yo soy de esos
El itinerario del Tiempo Litúrgico avanza con mensajes
claros, en el 11° Domingo del Tiempo Ordinario (Lc 7, 36 – 50. 1 – 3), Jesús
nos da una gran lección.
“Un fariseo
invitó a Jesús a comer. Entró en casa del fariseo y se reclinó en el sofá para
comer.
En aquel
pueblo había una mujer conocida como una pecadora; al enterarse de que Jesús
estaba comiendo en casa del fariseo, tomó un frasco de perfume, se colocó
detrás de él, a sus pies, y se puso a llorar. Sus lágrimas empezaron a regar
los pies de Jesús y ella trató de secarlos con su cabello. Luego le besaba los
pies y derramaba sobre ellos el perfume.
Al ver esto el
fariseo que lo había invitado, se dijo interiormente: «Si este hombre fuera
profeta, sabría que la mujer que lo está tocando es una pecadora, conocería a
la mujer y lo que vale.»
Pero Jesús,
tomando la palabra, le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.» Simón contestó:
«Habla, Maestro.» Y Jesús le dijo: «Un prestamista tenía dos deudores: uno le
debía quinientas monedas y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagarle,
les perdonó la deuda a ambos. ¿Cuál de los dos lo querrá más?»
Simón le
contestó: «Pienso que aquel a quien le perdonó más.» Y Jesús le dijo: «Has
juzgado bien.»
Y volviéndose
hacia la mujer, dijo a Simón: « ¿Ves a esta mujer? Cuando entré en tu casa, no
me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me ha lavado los pies con
sus lágrimas y me los ha secado con sus cabellos. Tú no me has recibido con un
beso, pero ella, desde que entró, no ha dejado de cubrirme los pies de besos. Tú
no me ungiste la cabeza con aceite; ella, en cambio, ha derramado perfume sobre
mis pies.
Por eso te
digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le quedan perdonados, por el mucho
amor que ha manifestado. En cambio aquel al que se le perdona poco, demuestra
poco amor.»
Jesús dijo
después a la mujer: «Tus pecados te quedan perdonados». Y los que estaban con
él a la mesa empezaron a pensar: « ¿Así que ahora pretende perdonar pecados?»
Pero de nuevo
Jesús se dirigió a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»
Jesús iba
recorriendo ciudades y aldeas predicando y anunciando la Buena Nueva del Reino
de Dios. Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres a las que había
curado de espíritus malos o de enfermedades: María, por sobrenombre Magdalena,
de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de un administrador de
Herodes, llamado Cuza; Susana, y varias otras que los atendían con sus propios
recursos.
El pasaje evangélico nos lleva a contemplar las diferentes
actitudes de Jesús, por un lado frente a los poderosos, a los soberbios y a
quienes la costumbre y la observancia de la ley “a raja tabla” ha tornado frío
su corazón, como es el caso de los fariseos.
Por otro lado, frente a los sencillos, quienes reconocen su
realidad, quienes el peso de su pecado les hace tomar conciencia de su
humanidad y de su fragilidad, quienes se dan cuenta de su insignificancia
frente al Maestro y quienes están dispuestos a la humillación total con tal de
estar cerca de Jesús y no les importa lavarle los pies.
También nos muestra su faceta de Maestro, pero no de la ley
vacía y sin sentido, sino de quien ama a sus discípulos, les enseña con amor,
pero les da la lección como es, en este caso, de la misericordia.
Jesús nos invita en especial en este Evangelio a recordar lo
esencial de su mensaje, la misericordia, sustentada en el amor de Dios. Pero también,
nos alerta de no perdernos en un ritualismo o una falsa religiosidad, pensando
en el cumplimiento de la ley, sin sentido, sin entender el hecho de la
respuesta del amor con amor y no por cumplir, porque eso es una hipocresía y un
absurdo.
El ritualismo se puede convertir en asistir a Misa todos los
días o los domingos, Comulgar, confesarme, rezar diversos actos de piedad, pero
si ello no trasciende, si no vive Jesús en mi corazón es una fe hueca. Es como
los discípulos de Emaús, Cristo está en medio de nosotros, pero no le
reconocemos.
Pasa como el fariseo del texto, Cristo estuvo en su casa
invitado y ni siquiera le ofreció un agua. ¡Fuerte comparación! Jesús entra en
lo más profundo de nuestra intimidad y no le ofrecemos ni agua en nuestro
corazón, está pero es como un objeto más dentro de nuestra cotidianeidad.
Incluso cuando se llega a ese grado, se le pierde el sabor a
la Eucaristía, la Palabra de Dios ya no permea nuestra alma, no vivimos en el
amor, no somos capaces de servir a los demás, estamos ensimismados en nosotros
mismos. Cuando no expresamos el amor en servicio, todo nuestro quehacer es sin
sentido y falso. Incluso los pastores pueden caer en el ritualismo cuando ya no
le encuentran sentido a su ministerio o no aman a su grey.
Jesús agrega, cuidado con juzgar, porque ni siquiera tú has
sido capaz de darme agua.
La verdadera fe en el Señor, necesariamente nos lleva a una
actitud como la mujer del texto. El confrontarnos a nuestra realidad contra el
amor de Dios, inmediatamente nos lleva a besar los pies a Jesús, el ni siquiera
preguntarnos el por qué de su amor, sino el cómo voy a responder a ello.
Me siento indigno, por eso siento la necesidad de enjugar
con lágrimas sus pies, para poder así lavar nuestros pecados, nuestra
inmundicia, frivolidad, cerrazón. Es así, en esa humildad cuando Jesús nos
levanta nos ama, porque nos ha perdonado mucho, porque son enormes nuestros
pecados, pero eso no le importa, sólo nos ama por quien somos.
Cuando experimentamos ese amor, aprendemos bien la lección,
nos sentimos perdonados, entonces nuestro deber se torna en perdonar amando.
Hoy mi oración es para pedirle al Señor, el permitirme poder decir un día, yo
soy de esos pecadores quienes llegan a lavarle los pies con mis lágrimas, para
así ser de esos a quienes les han perdonado mucho, porque hemos amado mucho.
miércoles, 5 de junio de 2013
martes, 4 de junio de 2013
lunes, 3 de junio de 2013
Lo mejor posible
Llevamos comentando desde hace tres entregas mencionando
sobre sencillos pasos para aprender a vivir en libertad. Ninguno es externo,
todos dependen de nosotros mismos.
En nuestra vida pasamos con incertidumbre sobre nuestro
quehacer, ¿hice lo mejor posible? ¿Pude haber dado más? ¿Ya no había nada por
hacer? Todo ello nos da intranquilidad, roba nuestra paz interior, pero lo más
duro, es el constante reproche de nuestro implacable juez interno.
Entonces ¿qué hacer? En primer lugar ser muy conscientes de nosotros
mismos, de nuestras capacidades y limitaciones, pero también, aceptarnos como
humanos para así lograr dar el segundo paso, en nuestra vida, hacemos lo mejor
posible.
Atención, lo anterior no significa vivir de forma mediocre o
a la liguera, por el contrario, es estar dispuestos a dar la pelea todos los
días, en todas y cada una de las tareas a realizar y por emprender, a dar el
100% en todas nuestras relaciones y a esforzarnos en el amor.
Lo anterior es muy demandante, por eso es importante a estar
conscientes, hacemos lo mejor posible, nos entregamos a cada momento, en cada
cosa; ello no implica el estar exentos a enfrentarnos a elementos o agentes
externos los cuales nos impedirán obtener los resultados esperados, pero
nosotros tendremos la seguridad de haber dado lo mejor de nosotros.
Así viviremos en paz interior y nuevamente seremos capaces
de experimentar la verdadera libertad y por tanto ser felices. Al hacer lo
mejor posible, estaremos listos para cualquier batalla, porque sabemos nuestra
capacidad de entrega y dedicación, nuestra vida cobrará una nueva dimensión, el
aprender a valorar siempre el aquí y el ahora.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
