Aunque parezca una negación, es una afirmación. Es el sentir de las personas emprendedoras, seguras, firmes, dinámicas para las que el “no”, es una palabra ausente en su vocabulario. Para quienes la única forma de salir adelante es el trabajo arduo, cotidiano, honesto. Para quienes buscan construir y no destruir, dialogar y no confrontar. Para quienes han encontrado la verdadera libertad que sólo es posible si se vive con paz interior.
martes, 29 de enero de 2013
lunes, 28 de enero de 2013
Vivir por nosotros mismos
Hemos llegado al final de nuestra serie sobre las
bienaventuranzas, descubrimos el camino de Jesús para la felicidad y la vida en
plenitud. Son ocho actitudes las cuales nos permitirán lograr incursionarnos en
el arte de vivir.
Recorrimos paso a paso las ocho enseñanzas de Jesús, cada
una me presentó la fórmula a seguir para vivir de acuerdo al proyecto de Jesús
en mi vida, pero, también necesita la mi voluntad y así vivir en verdadera
libertad. Vivir de acuerdo a mí, porque así es mi decisión.
La óctupla de la felicidad me obliga a asumir aspectos
oscuros de mi vida, para darles luz, permitirles tener sentido. Ello me motiva
a no huir de mi realidad, porque si lo hago me perderé y nunca me encontraré a
mí mismo. Confronto mi realidad, con las tres perspectivas erróneas, con la
imagen la cual se han hecho los demás, la mía y la verdadera; para así lograr
una sola, la real.
Así la vida cobra una nueva dimensión de paz frente a
cualquier situación externa e interna, porque la vida no es tan superficial
para hacerla parecer sencilla. Vivir es un arte, requiere perfeccionamiento,
eso también lo demuestra las bienaventuranzas como sendero para lograr plasmar
una gran obra de arte.
Jesús culmina con una novena bienaventuranza, la cual se
ofrece para quienes han comprendido el arte de vivir: “bienaventurados ustedes,
cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a
causa de mí. Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran
recompensa en el cielo”.
El reto por tanto será, vivir por nosotros mismos y no ser
vividos por otros, entonces tendremos una vida y felicidad plena.
viernes, 25 de enero de 2013
jueves, 24 de enero de 2013
Una última partida de naipes juega su último as
En muchas ocasiones en nuestra vida debemos “jugárnosla”,
porque de una buena partida dependen muchas cosas, ya sea en el mundo laboral,
académico, personal, deportivo, pero en la mayoría de los casos en el amor.
Nuestras cartas generalmente vienen al azar, en muchas
partidas tenemos las mejores, donde de mano tenemos al menos un par, en los
cambios vienen mejores y podemos armar mejores juegos, incluso llegar a la “flor
imperial”.
En otras, los naipes son totalmente desfavorables, aún con
el cambio, la baraja sigue siendo adversa, ni un par sale, pero como buenos
jugadores y apostadores, no abandonamos la partida y “blofeamos” un rato, con
el riesgo de perder. Pero en una de esas nos sale y ganamos la mano.
Aún con el riesgo de la partida seguimos adelante, cuando
vamos abajo, podemos perder la esperanza y en ocasiones abandonar todo. Cuando la
oscuridad es más intensa, nuestros peores temores salen a flote, corremos,
buscamos ayuda, a veces no la encontramos, pero generalmente siempre hay quien
nos asiste.
La vida como las cartas, deben seguir adelante, aprendemos a
jugar con nuestras cartas, pero con el tiempo lo vamos haciendo de la mejor
manera. Todo en nuestro caminar es riesgos, decisiones, pero también
satisfacciones.
Ante la duda, apostar siempre por el éxito y arriesgarnos,
porque la grandeza de las personas se mide en su capacidad de resolver
dificultades y afrontar las adversidades, pero agregado a ello, sin perder su
paz interior.
Como en los juegos de cartas, el mejor jugador será quien aprovecha
su mano al máximo, pero lo más importante en una última partida de naipes juega
su último as. Si gana es afortunado, pero si no, queda con su frente en alto,
porque como buen jugador, del gran juego llamado vida, arriesgó, jugó y aunque
pudiera parecer derrotado, ganó perdiendo con la frente en alto. Venció sus
propios miedos porque después de la oscuridad vio la luz.
miércoles, 23 de enero de 2013
Calma, primero infórmate
Hoy ha sido la noticia de “ocho columnas” el amparo otorgado
por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a la ciudadana francesa Florence
Cassez. Ello gracias a la brillante ponencia de la Ministra Olga Sánchez
Cordero.
A raíz de ello, se ha desatado una ola de críticas
infundadas y como es natural en estos casos, sin fundamento o conocimiento de
causa. El otorgamiento del amparo a la ciudadana Cassez no fue por los crímenes
imputados sino por el proceso realizado en su caso.
A pesar de todas las opiniones, es necesario comprender el
meollo del caso. Los Ministros de la Corte no se expresaron por la inocencia o
culpabilidad, no la absolvieron de los delitos, sino se concedió el amparo por
el proceso irregular seguido en contra de Cassez, es decir, durante su proceso
penal se comprobó la violación de los derechos humanos y se puso de manifiesto
la incompetencia de quienes deben presentar las pruebas correspondientes.
Si alguien debe buscarse como culpable de la resolución de
la Corte, es a los montajes realizados para buscar “impartir” justicia y
demostrar capacidad de resolución de delitos. A la incompetencia de los
Ministerios Públicos quienes carecen de recursos para presentar pruebas a los
jueces y obvio su nula experiencia probatoria en los casos a su cargo. Pero lo
más grave, debe modificarse como factor probatorio los dichos por la autoridad encargada
de denunciar y presentar a los presuntos criminales.
Florence Cassez representa el verdadero problema de la
impartición de justicia, la suposición propia consagrado en los principios
generales del derecho y el cual debiera regir el Derecho Penal, se debe
privilegiar la presunción de inocencia hasta probar lo contrario.
Ello implica por tanto transformar el sistema de impartición
de justicia, donde se busque realmente llevar a cabo labores de investigación
apropiadas y toda una serie de elementos, los cuales un experto debe opinar
sobre ellos.
También como conclusión podemos afirmar, calma, primero
infórmate y ahora sí expresa opiniones. El asunto de Cassez va más allá de su
simple otorgamiento del amparo, sino de los vicios de los procesos penales en
México.
martes, 22 de enero de 2013
domingo, 20 de enero de 2013
Un buen vino
El Tiempo Ordinario comienza su marcha, estamos en el II
Domingo (Jn 3, 1 – 11) y María
nos muestra su influencia sobre su Hijo.
“Tres días
después se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba
allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y como faltaba vino, la
madre de Jesús le dijo: "No tienen vino". Jesús le respondió:
"Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado
todavía".
Pero su madre
dijo a los sirvientes: "Hagan todo lo que él les diga". Había allí
seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos,
que contenían unos cien litros cada una.
Jesús dijo a
los sirvientes: "Llenen de agua estas tinajas". Y las llenaron hasta
el borde. "Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete".
Así lo hicieron.
El encargado
probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabían los
sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y le dijo: "Siempre
se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de
inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este
momento".
Este fue el
primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su
gloria, y sus discípulos creyeron en él”.
Juan en su Evangelio, es muy puntual con varios detalles de
la vida de Jesús, si bien, no es de los sinópticos, sino está marcado por el
buscar detallar los signos de Jesús a lo largo de su narración. Tampoco es
biográfico, ninguno de los otros lo es, pero relata aspectos muy específicos
como las bodas de Caná.
En el pasaje, se relata, el primer milagro de Jesús
realizado por la intercesión de María, quien como buena madre, preocupada por sus
anfitriones al ver la escases de vino.
María pudiera hacerse suyo el título de nuestro blog, porque
Jesús al principio le dice “mi hora no ha llegado”; en cierto momento, María
pensaría, “no, no cómo no”. Entonces toma las cosas en sus manos y les dice a
los sirvientes, “hagan todo lo que Él les diga”, eso es mostrarnos el camino,
el abandonarnos a la fe en su Hijo quien fue capaz de lograr un milagro “sencillo”,
cuando más logrará en nuestra vida.
Si estamos hablando del Evangelio de Juan, es necesario,
atender a los signos, como es el vino. Para la cultura judía, es signo de
alegría entonces se invitaba a todos a compartir de la alegría, en este caso,
de la boda.
Por ese milagro, acompañado de ese signo, los discípulos
creyeron en Él. Si hoy hablamos de la alegría, esa debe ser una señal propia
para reconocer a un católico, su capacidad de dar alegría a los demás.
El llamado de Jesús es claro a ser un buen vino.
miércoles, 16 de enero de 2013
martes, 15 de enero de 2013
lunes, 14 de enero de 2013
Los retos me obligan y orientan a estar a la altura de ellos
Estamos por concluir nuestra serie de las bienaventuranzas
como camino a la felicidad. Hemos llevado paso a paso el compartir de las siete
anteriores, ahora a punto de cerrar, entregamos la octava: “bienaventurados los
que sufren por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos”.
En el mundo impera una necesidad de justicia, muchas
personas claman por ella, en todos los ambientes, en todas las circunstancias,
pero es una realidad, muy pocos están dispuestos a arriesgarse por buscar o
clamar por la justicia.
La injusticia se sufre aún en cosas insignificantes, incluso
a quienes piensan diferente, quienes son de un modo de ser particular o quienes
se han visto en necesidad de ocultarse. En todas las épocas están los poderosos
quienes marginan a los más débiles.
El llamado al cristiano es a no permanecer indiferentes al
sufrimiento ajeno, no sólo ocuparnos sino preocuparnos. Porque el ideal será
hacer sentir a todos como en casa. Hoy se busca con mayor frecuencia a personas
quienes estén dispuestos a cambiar el mundo luchando por la justicia, pero el
inicio es contigo mismo, tu alrededor inmediato y luego el mundo.
Hemos insistido mucho en el camino de la bienaventuranza,
pero también nos permiten salir de nosotros mismos para ir al encuentro del
otro y eso me hace plenamente feliz. Brota desde lo más profundo de mi ser la
necesidad de buscar la belleza del mundo y eso me da valor para luchar por lo
justo.
Jesús alaba por otro lado a quien es perseguido a causa de
la justicia, ello no es nada placentero, pero esa persecución nos lleva a ser
nosotros mismos. La valentía se manifestará en defender nuestros propios
ideales, pero también expresa nuestra libertad interior. Quien no se mantiene
firme a sus convicciones es un cobarde y se vuelve manipulable, pero más aún,
se vuelve esclavo.
Quien lucha por la justicia se vuelve incómodo, pero serán
felices, porque aún cuando perciben la hostilidad, están en perfecta paz consigo
mismo. Uno de los Padres de la Iglesia señala, la persecución es oportunidad
para descubrir y desarrollar nuestras capacidades. Todos los retos me obligan y
orientan a estar a la altura de ellos.
La promesa de felicidad de Jesús es el reino de los cielos,
de la misma forma a quienes son pobres de espíritu porque son libres, porque
han encontrado en Dios su motivo se ser, su centro y razón de existir.
Cuando asumo el señorío de Dios, cuando de verdad reina en
nosotros, somos libres y nadie tendrá poder sobre mí. Entonces soy plenamente
feliz.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

