lunes, 20 de diciembre de 2010

Vaya inicio de semana

Vaya noticias de inicio de semana, por un lado una catástrofe y un desastre, la explosión de un ducto de PEMEX en San Martín Texmelucan, por otro lado, la grata noticia de la liberación de Diego Fernández de Ceballos, después de un secuestro de siete meses.
En San Martín, lo único serio al respecto, o mejor dicho, lo apropiado para decir es que no se saben las causas a ciencia cierta del accidente. Desgraciadamente cobró la vida de poco más de 20 personas y más de 50 heridos.
En el caso de Diego Fernández de Ceballos, lo único rescatable son sus propias palabras, en el sentido del perdón a sus plagiarios. El mismo Diego, hizo un reclamo a las autoridades para que este y muchos otros crímenes no queden impunes.

Bienvenido Jefe Diego,

Hoy regresó Diego Fernández de Ceballos, pero ¿quién sigue?

domingo, 19 de diciembre de 2010

El Misterio de un hombre

En el IV Domingo de Adviento (Mt 1, 18 – 24), contemplaremos el Misterio de un hombre, San José.

Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados".
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que traducido significa: "Dios con nosotros". Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa.
En el camino a la Navidad, el Adviento nos ha preparado para construir en nuestro corazón un pesebre digno para nuestro Señor. También hemos ido creciendo con las figuras de Tiempo, como Isaías, María, Juan el Bautista y por supuesto José.
Isaías nos profetizaba sobre Emmanuel, “Dios con nosotros”, como respuesta a las señales exigidas por el hombre a Dios. La magnanimidad del Universo colocada en un pequeño niño, Dios sigue sorprendiendo, pero esa sorpresa a su vez es un reto, el de permitir a Dios ser Dios y darnos cuenta sobre la capacidad de asombro, la salvación de la humanidad puesta en un bebe.
María con su sí ejemplar, sin ponderar la carga de ser la madre del Salvador. María no es el centro, pero sí nos muestra el camino a su Hijo. María con su amor exigente, mismo celebrado el 12 de diciembre, cuando le exige a Juan Diego, el más pequeño de sus hijos, construir una casa en el Cerrito del Tepeyac, la cual se convirtió en el Santuario donde millones de persona reciben la esperanza de María.
Juan el Bautista, prefigura al Cordero de Dios, mismo al cual, no es digno de desatarle las sandalias. Como la voz en el desierto, clama para pasar el agua al Espíritu, para pasar de la profecía a la realidad.
Quizá el personaje menos conocido, cuyo único rasgo lo encontramos en este texto, “un hombre justo”, nos abre el Misterio. El Misterio, al cual los Padres del Desierto hablaban de él al decir, vemos, percibimos algo, pero mucho más se esconde detrás.
José un hombre justo no comprendía el embarazo de María, no alcanzaba a comprender lo sucedido y por eso quería repudiarla en secreto, para no avergonzar a María o sufriera de la pena por su “adulterio”.
Pero el Ángel le abre el Misterio de María cuyo vientre se encontraba gestándose Jesús. Desde ese momento, José nunca dejó a María para convertirse en el padre, no biológico pero sí terreno de Cristo.
José el justo, cuya vida se convertiría en un peregrinar marcado por la certeza brindada por la fe, hombre de confianza en Dios. José nunca dudó, caminó siempre detrás de María y de Jesús.
José, hombre de movimiento, desde aquélla travesía para el empadronamiento, después en su huída a Egipto con María y el pequeño niño, perseguido, pero siempre con la fe en el Señor. Hombre humilde del cual tampoco sabemos con exactitud su muerte, pero conocemos, fue a temprana edad de Jesús.
José un hombre cuyo sí nos permite ver el Misterio de un hombre cuya fe se cimenta en Dios.

jueves, 16 de diciembre de 2010

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Sólo en México

Es increíble la historia de un diputado, bueno ahora exdiputado, llamado Julio César Godoy Toscano. Sólo en México puede desarrollarse una trama de la magnitud del exlegislador michoacano.
El 14 de julio de 2009, el gobierno federal señala la presunta pertenencia del medio hermano del Gobernador de Michoacán, como integrante de la “familia michoacana”, bajo las órdenes de Servando Gómez “La Tuta”.
En 2010, el 27 de agosto un tribunal federal ratifica un amparo promovido por Godoy contra la orden de aprehensión girada por delitos de delincuencia organizada y narcotráfico.
El cinco de septiembre en Jalisco el Juzgado Noveno de Distrito obsequia una segunda orden de aprehensión. Días después, el 23, en un acto digno de un mago, Godoy Toscano burla todos los dispositivos de seguridad a las afueras del Palacio de San Lázaro  toma protesta como Diputado, cobijándose en la figura del fuero.
El uno de octubre, la PGR, solicita formalmente el proceso de desafuero contra el Diputado 500. El 14, se difunde una grabación de una llamada telefónica entre nuestro protagonista y Servando Gómez “La Tuta”. En los siguientes días, el 19, Toscano renuncia a su militancia al PRD. El 26 del mismo mes, nuestro querido personaje afirma que es “un simple pueblerino”, víctima de persecución política y declara que saldrá victorioso.
Noviembre, el cuatro, la Sección Instructora abre un plazo de 30 días en el cual, las partes deben presentar sus respectivas pruebas a favor y en contra. El 30, Toscano obtiene un amparo del juez Primero de Distrito de Michoacán.
El 13 de diciembre, la Sección Instructora aprueba el desafuero de Julio César Godoy Toscano.
Pero ahora lo importante, ¿dónde está nuestro personaje? ¿Cómo terminará esta historia? En verdad, sólo en México se dan estas historias dignas de la “Rosa de Guadalupe”.

martes, 14 de diciembre de 2010

Es mejor callar…

Pocos conocen una gran virtud, inclusive si se busca en el diccionario no aparecerá, cuando mucho se encontrará algo al respecto en Internet. En lo personal, es una virtud digna de agregarse a las cardinales; tan indispensable como la prudencia, templanza, fortaleza o la justicia. La benedicencia, se torna en una forma de vida.
La benedicencia es la virtud por la cual, me reservo o callo aspectos no necesarios a difundir o comentar. En otras palabras, si no tengo nada bueno para expresar, mejor callar.
Es un reto el no mencionar los defectos de los otros, el no difamar, el ser reservado, discreto; como se dice coloquialmente, no chismear, no parlotear. Hablar sólo aquello meramente necesario, es decir, hay cosas de las cuales la gente no tiene porqué enterarse o conocer. Si no se es parte de la solución, entonces no involucrar más al problema.
Muchas personas tienen la creencia sobre difundir aspectos negativos, en la cual, piensan, serán mejor aceptados o bienvenidos, siendo en realidad lo contrario. Porque la gente en su alrededor, siente temor de ser sujetos del mismo trato.
La benedicencia, es por tanto, ese arte de saber qué decir, a quién, por qué y para qué; cuando no tenga una de esas certezas, es mejor callar.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Mi alma glorifica al Señor

Una característica de este Adviento, es la constante presencia de María, en el III Domingo de Adviento (Lc 1, 40 – 48), coincidió con la Fiesta de Santa María de Guadalupe, Reina de México.
En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor». María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora”.
Cuando visito el Santuario de Santa María de Guadalupe, a las faldas del Cerrito del Tepeyac, me brinda una gran paz y una gran esperanza, porque la misma Virgen se hizo presente en nuestra patria para traerlos el mensaje del Señor que viene. Se apareció al más pequeño de sus hijos, a San Juan Diego y le dijo, “¿no estoy yo aquí que soy tu Madre?” Quien contempla esa frase, tiene la certeza de la intercesión de María.

María se convierte en el camino a su Hijo, ella no es el centro, pero nos muestra la forma de llegar a Jesús. Vemos la forma en la cual, alguien lleno de amor, se muestra presuroso a servir, a transmitir su amor, porque Dios está en su corazón.
En el Evangelio, María sabe del embarazo de su prima, Santa Isabel y no dudó un instante en ir a visitarla, en ir a atenderla, dispuesta a servirle. María nos da las pautas para avanzar en este camino de Adviento, el servicio amoroso dispuesto, entregado.
Hacia el final del texto, escuchamos una oración hermosísima, el Magnificat, cuyos versos iniciales, dan gloria a Dios, “mi alma glorifica al Señor”. El alma de María es tan grande que es capaz de dar esa gran oración de alabanza a Dios.
Hacia la Navidad, podemos ofrecer esa oración, “mi alma glorifica al Señor” por los milagros y los prodigios de nuestra vida.

¿Hasta dónde?

Un punto fundamental de toda relación humana es el respeto, el respeto es la base de la convivencia social y marca ciertas pautas de comportamiento. En esa línea, se permite establecer límites, cabe mencionar, no es indiferencia, ni falta de amor, sencillamente es, amar sin ahogar, sin atropellar, sin limitar, sin infringir.
Cuántas veces vemos en las familias la intolerancia hacia las ideas de los demás, porque son diferentes a las mías, porque para mi parecer no son sensatas o porque me aventuro a opinar sobre las relaciones de mi ser querido con otras personas, especialmente en el noviazgo.
El respeto consiste en dejar experimentar, aconsejar pero no intervenir, opinar sin lastimar o menospreciar y menos aún sin burlarme del otro, por más absurdo o sinsentido sea a mí parecer.
Una expresión muy atinada refiere “el respeto purifica el alma y si no lo tienes es porque nunca tuviste alma”. La regla básica es, respeta a los otros si esperas respeto, no exijas aquello que no estés dispuesto a dar.
Algo tan sencillo pero tan difícil de aplicar, aprender a respetar.