miércoles, 6 de octubre de 2010

Nuestro primer mes…

Hoy cumplimos un mes de la aparición de este espacio y la primera publicación, ha sido un mes muy interesante y hemos abarcado los más diversos temas, es muy divertido compartir nuestra perspectiva de la realidad. Falta mucho y seguiremos trabajando en ello, para que no sólo sea el primer mes, sino el comienzo de muchos más.

De los dos no se hace uno…

Felipe Calderón hizo otra de las suyas, en verdad quisiera saber si piensa antes de hablar, bueno es mucho pedir, ya lo sé, pero no estaba pensando absolutamente en nada al hacer unas declaraciones de lo más inoportunas e indignas de un presidente.
Felipe Calderón insiste en llamar a Andrés Manuel López Obrador, “un peligro para México” y lo es, pero quién es él para calificarlo de esa manera, si él se tornó en justo eso, un peligro para México, ¿lo dudan?
Como diría un ministerio público, a las pruebas me remito, sólo por mencionar algunas cosas, la violencia en aumento, el narcotráfico en su máxima expresión, el desaliento de la juventud, el desempleo, los cínicos del gabinete presidencial (verdad Don Juan), el desprestigio de las instituciones y eso sin mencionar la figura presidencial.
No existe un liderazgo y la ausencia de gobernabilidad en el Norte del País, ha puesto en jaque la estabilidad de la Nación. Son muchas las señales de alerta de los movimientos sociales que han aparecido, tendrían que ser muy obtusos para no percibir los peligros que se corren en las carreteras, en los restaurantes, en las calles, escuelas, “antros” por la presencia de las drogas, de los secuestradores, asaltantes, etc.
¿Quién es el peligro real de México?

La apuesta del 2012

Lo que nos faltaba...

lunes, 4 de octubre de 2010

El que quiera ser perfecto…


Giovanni di Bernardone, como cualquier joven, buscaba su papel en la vida. Gustaba de gastar los bienes de su padre, vivir bien y como él mismo decía, aprovechar la vida al máximo; pero también, era muy dadivoso con las personas más necesitadas.
En ese interés por los más pobres, despreciados y desprotegidos es que va encontrando poco a poco el llamado de Dios a seguirle, a renovar su Iglesia. Es mucho lo que se puede escribir de San Francisco de Asís pero no habría suficiente tiempo y tampoco se le haría justicia.
Lo importante es todo lo que él realizó, pero algo que es apropiado recordar es su oración como corolario de lo que representaba:
Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz .
Donde hay odio, que lleve yo el Amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el   Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.
Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.
Porque es:
Dando , que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la
Vida Eterna.

domingo, 3 de octubre de 2010

Aumentar en calidad



En este XXVII Domingo del Tiempo Ordinario (Lc 17, 3 – 10) encontramos un reto lanzado por Jesucristo.
“Dijo el Señor a sus discípulos: ‘Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: «Me arrepiento», perdónalo’. Los Apóstoles dijeron al Señor: ‘Auméntanos la fe’. Él respondió: ‘Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: «Arráncate de raíz y plántate en el mar», ella les obedecería. Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando éste regresa del campo, ¿acaso le dirá: «Ven pronto y siéntate a la mesa»? ¿No le dirá más bien: «Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después»? ¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó? Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: "«Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber»’”.
“Auméntanos la fe” es la humilde petición que surge de nuestros corazones cuando nos enfrentamos a una realidad que nos supera, que va más allá de nuestras fuerzas, ahí queda claro nuestra miseria porque no sabemos cómo responder a esa situación en particular.
Justo ello, la fe, es lo que permite realmente sobrepasar cualquier circunstancia, porque la fe permite aferrarnos a lo que es valioso, es la confianza que tenemos en Dios, sin importar experimentar el silencio de Dios y atravesar la peor de las oscuridades.
El reto, es crecer en la fe, pero no en cantidad, sino en calidad, en una fe madura, que florezca, que fortifique, que nos permita ir a la plenitud. La fe, es un don, es un regalo, que hay que pedirla de rodillas. La fe no se consigue de la noche a la mañana y menos se alcanza la madurez.
Antes era mucho más fácil creer en nuestra infancia, era una fe como tal, infantil, basada en los aspectos de la inocencia y del ídolo que teníamos de Dios. Pero si no hemos avanzado y a la edad presente seguimos con ese nivel de fe, el síntoma es la necesidad de atrapar a Dios y modelarlo a nuestras expectativas y a lo que sería nuestra imagen de Dios, que no es el Dios de Jesús sino un ídolo, un icono. El Papa Benedicto XVI dice: “cuando el hombre se aparta de Dios, no es Dios quien le persigue, sino los ídolos”.  Hay que dejar a Dios que nos sorprenda, eso es vivir en la fe y eso es tomar conciencia de nuestro lugar, permitir que Dios sea Dios.
Fe también implica el aprender a entrar en contacto con Dios, es decir, aprender a orar. La verdadera oración es la que permite la transformación por la fe, una actitud orante, implica necesariamente una actitud de un hombre que cree. Que aunque no pueda interpretar las circunstancias actuales, ve la mano de Dios. Porque es un hombre que sabe analizar los signos de los tiempos.
Un hombre de fe es quien encuentra la satisfacción en lo que está haciendo en el preciso instante, porque sabe que es lo que Dios quiere, pero también ve al futuro con miras a la vida eterna.
Grandes hombres y mujeres han vivido de la fe, como la gran Teresa de Ávila, “sólo Dios basta”. Blas Pascal, la fe se percibe con el corazón. Benedicto XVI, “nos hemos de liberar de la falsa idea de que la fe ya no tiene nada que decir a los hombres de hoy”.
Quisiera dejar una oración que me han regalado, que nos viene muy bien recordar en diversas ocasiones:
Dime Señor qué es la Fe, dime Señor qué es la Fe, que yo quiero creer.
1.      Cuando escuchas la Palabra y la llevas a tu vida, tienes Fe. Cuando lloras en silencio esperando el nuevo día, tienes Fe.

Dime Señor qué es la Fe, dime Señor qué es la Fe, que yo quiero creer.
2.      Cuando después de un fracaso te levantas cada día, tienes Fe. Cuando tu perdón entregas con tu amor y tu sonrisa, tienes Fe. Y cuando acoges al otro y se realiza en su vida, tienes Fe.

Dime Señor qué es la Fe, dime Señor qué es la Fe, que yo quiero creer.


sábado, 2 de octubre de 2010

¿Dos de octubre no se olvida?

Hay fechas en el año esperadas con mucho gusto como Navidad, Año Nuevo, los cumpleaños, en fin, pero el dos de octubre es una fecha muy polémica para los mexicanos.
Esa fecha pero del año de 1968, tuvo lugar un enfrentamiento en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco cuyos resultados todos conocemos. Hay tantas versiones y tantos puntos de vista al respecto que siempre es entrar en polémica al tocar el tema.
Pero sí es importante expresar todas las fuerzas que se encontraban en juego en México de 1968 y como tal, Gustavo Díaz Ordaz se comportó como un patriota y el México de hoy tan crítico del sistema, goza de esa libertad por sus decisiones.
Prueba de ello, es el último informe de gobierno, donde Don Gustavo asumía la responsabilidad por los sucesos de 1968. Ya quisiera un presidente (y más el actual), tener la mitad de los arrestos de Don Gustavo.