Aunque parezca una negación, es una afirmación. Es el sentir de las personas emprendedoras, seguras, firmes, dinámicas para las que el “no”, es una palabra ausente en su vocabulario. Para quienes la única forma de salir adelante es el trabajo arduo, cotidiano, honesto. Para quienes buscan construir y no destruir, dialogar y no confrontar. Para quienes han encontrado la verdadera libertad que sólo es posible si se vive con paz interior.
lunes, 14 de noviembre de 2011
domingo, 13 de noviembre de 2011
Volvemos al camino
Después de una ausencia, estamos regresando a nuestra pluma para compartir la realidad según nuestra particular perspectiva. Volvemos al camino y queremos tratar de retomar la pauta editorial.
Estamos ya en noviembre, muy cerca de finalizar el año, se acercan épocas para reflexionar sobre esta año, el cual se ha escurrido a una velocidad sin igual. Lo cual nos recuerda la asombrosa oportunidad de aprender a vivir en el presente, cierto, preparando planes, conquistando metas, pero lo más importante, tener claro a dónde queremos ir y conducir nuestra vida.
Siempre es buen día, gran momento y excelente oportunidad de comenzar otra vez, lo importante es no tener miedo de hacerlo si es necesario una y otra vez. El temor muchas veces paraliza nuestro quehacer, nuestra capacidad de decisión y nos quedamos en nuestro nivel de confort.
Volvamos al camino una y otra vez, es un largo sendero, porque es la única forma de encontrar la felicidad, siendo fieles y honestos con uno mismo.
viernes, 11 de noviembre de 2011
jueves, 10 de noviembre de 2011
lunes, 7 de noviembre de 2011
domingo, 6 de noviembre de 2011
El precio de esperar
La vida de los hombres se escapa en esperar algo de las relaciones en las cuales se involucra, pueden ser de todo tipo, desde una simple amistad hasta un gran amor o él amor.
Las personas basan su felicidad en las supuestas respuestas o mejor dicho, lo que ellos esperan de los otros. Al final del día, el resultado es la frustración porque no fue lo esperado.
Es inútil suponer la reacción de las personas porque cada una es un mundo distinto y es un error tratar si quiera de cambiarlas, de hacer presupuestos sobre ellas o buscar un comportamiento.
El precio de esperar es la soledad, la frustración, la tristeza. En vez de ello, agradece a las personas quienes están a tu alrededor, no exijas nada, dales espacio de ser ellos, de sentirse en libertad y ahí está el secreto para tú mismo ser feliz.
Deja siempre a las personas ser como son, aceptarlas y amarlas, también muchas veces es necesario darles espacio. Ahí está el secreto de una verdadera amistad o de un verdadero amor, la libertad.
Así al no tener imágenes falsas o expectativas incorrectas, siempre te sorprenderás y te darás cuenta del tesoro dentro de cada persona a tu alrededor. Por tanto, vive y deja vivir.
sábado, 5 de noviembre de 2011
miércoles, 2 de noviembre de 2011
La única certeza
Conforme el hombre va madurando y va recorriendo su vida va logrando adquirir certezas, las cuales se convierten en una guía para comprender cómo actuar, qué decidir y cómo alcanzar las metas.
El hombre, acostumbrado a darlo todo, se entrega a las amistades, a las causas nobles y busca el bien común. En la relación de pareja, de noviazgo, de matrimonio o de amor, confía ciegamente, se siente acompañado.
Pero al ir adquiriendo experiencia nota con un gran desaliento y con una cierta frustración sobre la realidad de la “amistad”, de las “causas nobles” y de luchar por el “bien común”. Aprende la moderación en el amor porque se da cuenta que no puede depositar el sentirse acompañado a la persona que ama.
Es por eso, la gran certeza a la cual puede llegar el hombre: es el único protagonista de sus milagros, lo que no haga, nadie lo hará...
Ni siquiera puede esperar al adherirse a una fe ciega o a una esperanza eterna, mucho menos a una caridad fraterna. Él es el único artífice del destino en su vida.
Cuando el hombre busca voltear y cosechar lo sembrado, se da cuenta el resultado de su trabajo, no hay nada más ni nada menos. Es el fruto de su sudor, pero también hay factores los cuales juegan un papel fundamental, los cuales pudieran ser motivo de injusticia, eso se ve tan claro en la “amistad”, en las relaciones o en las “causas nobles”.
En la amistad se siembra, ni siquiera con el afán de cosechar, porque ama, pero al final cuando busca al amigo, no está. El amor cuando sólo una de las partes es quien trabaja, acaba cansado y no ve futuro, ya no quiere seguir sembrando.
El hombre aprende esa certeza, es el único protagonista de sus milagros. Es el único capaz de hacer grandes transformaciones en su vida, porque aprendió a golpes y a través de serios tropiezos el no confiar en personas, cosas o instituciones hechas por el mismo hombre, porque mientras más confíe más fuerte será la desilusión y se sentirá frustrado.
Lo que no haga, nadie lo hará, es cierto, si el hombre requiere alivio, sólo él puede brindárselo, hay terapias, formas, meditaciones, que le ayudan a encontrar su paz, pero no por la influencia de seres ajenos o supremos. El hombre gusta de vivir autoengañado, sobre la existencia de fuerzas todopoderosas las cuales como por arte de magia lo sacarán o le evitaran males.
El hombre si se sentía solo en el mundo, frente a la certeza mencionada, se dará cuenta sobre su responsabilidad en el rumbo de su vida. Así no volverá a sentirse solo y limitado, será capaz de salir siempre adelante y encontrar el rumbo y sentido a su vida. Está su felicidad en sus manos.
lunes, 31 de octubre de 2011
martes, 25 de octubre de 2011
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