Aunque parezca una negación, es una afirmación. Es el sentir de las personas emprendedoras, seguras, firmes, dinámicas para las que el “no”, es una palabra ausente en su vocabulario. Para quienes la única forma de salir adelante es el trabajo arduo, cotidiano, honesto. Para quienes buscan construir y no destruir, dialogar y no confrontar. Para quienes han encontrado la verdadera libertad que sólo es posible si se vive con paz interior.
viernes, 29 de junio de 2012
jueves, 28 de junio de 2012
miércoles, 27 de junio de 2012
¿Qué nos dejaron las campañas políticas?
Hoy por fin terminaron los 90 días de las campañas políticas
en nuestro país, pero en un ejercicio auténticamente democrático, deberíamos
hacernos esa pregunta, ¿qué nos dejaron las campañas políticas?
Por el lado de las instituciones quedan muy mermadas, porque
el árbitro encargado de las elecciones, dejó pasar una serie de tropelías y
chapuzas por parte de algunos actores políticos. Permitieron se desarrollara
una guerra sucia deleznable por parte principalmente, de dos contendientes y
sus respectivos partidos postulantes.
Todo ello, generó un clima de encono y odio por parte de los
simpatizantes y militantes de los diversos partidos políticos. El Instituto Federal
Electoral, no generó un clima propicio para la discusión de ideas y en cambio,
se privilegiaron los arrebatos,
calumnias, difamaciones y descalificaciones personales; las cuales rebajaron el
nivel de política en nuestro país, dejando en claro en paupérrimo nivel de
democracia mexicana.
Por parte de los medios de comunicación, unos, la mayoría en
honor a la justicia, se mantuvieron neutrales favoreciendo en sus espacios la
difusión de propuestas por parte de algunos de los candidatos. Pero es triste
ver, el irresponsable papel de otros, los menos, quienes descaradamente
apoyaron a candidatos en particular, minando su credibilidad y objetividad.
Pero también en justicia, algunos medios contribuyeron a
minar la credibilidad del órgano electoral por revancha por la pérdida de
ganancias, al eliminar la posibilidad de la contratación directa de espacios
por parte de los Partidos Políticos, quedando el IFE, como el único encargado
de realizar las pautas en los diversos medios.
En las siguientes elecciones será necesario regular un incipiente
medio de comunicación alternativo, las llamadas redes sociales. En los presentes
comicios se demostró el uso en algunos casos irresponsablemente de las mismas,
promoviendo chismes, falacias, infundios, engaños y mentiras. Pero también,
coadyuvaron a acercar al candidato con sus electores.
También en esta campaña, los llamados politólogos o
analistas políticos, pensando equivocadamente ser los guardianes y garantes de
la verdad, contribuyeron al encono entre militantes y simpatizantes, sirviendo
a mezquinos intereses.
Algunos jóvenes engañados, enarbolaron un movimiento sin
saber realmente de la manipulación de la que fueron sujetos. Demostrándolo
ellos mismos al no poder llevar a buen término un manifiesto o un postulado de
su plan de acción, sin sustento o propuestas. Las ocurrencias no cambian el
destino de un país.
En resumen, ¿esto es democracia? ¿Este el cambio verdadero
tan mencionado?
Ante todo ello, los mexicanos saldremos a votar libre y
razonadamente, cada quien tiene sus preferencias muy respetables, las cuales deberán
plasmaran en un sufragio, de acuerda a su conciencia.
El dos de julio México debe amanecer con un triunfo para la democracia
y con la actitud madura de los contendientes; humilde en la derrota y generoso
en la victoria.
martes, 26 de junio de 2012
lunes, 25 de junio de 2012
domingo, 24 de junio de 2012
Un proyecto para cada uno
Hoy celebramos la solemnidad del Natalicio de San Juan
Bautista (Lc 1, 57 – 66. 8), precursor del Salvador.
“Cuando llegó
el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus
vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se
alegraban con ella.
A los ocho
días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como
su padre; pero la madre dijo: “No, debe llamarse Juan”. Ellos le decían: “No
hay nadie en tu familia que lleve ese nombre”. Entonces preguntaron por señas
al padre qué nombre quería que le pusieran. Éste pidió una pizarra y escribió:
“Su nombre es Juan”.
Todos quedaron
admirados, y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a
alabar a Dios. Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de
los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea.
Todos los que
se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: “¿Qué llegará a
ser este niño?”. Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo
y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en
que se manifestó a Israel”.
Desde el inicio, desde antes de formarnos en el vientre
materno, Dios tiene un proyecto para cada uno, el cual no lo propone desde toda
la eternidad para nuestra total felicidad.
En el Evangelio nos narra la historia del natalicio de Juan
el Bautista, quien daría el último anuncio de Jesús. El mismo nacimiento del
Bautista sería un milagro en sí para demostrar la grandeza de Dios, porque se
creía imposible para Isabel tener descendencia, pero para Dios no hay
imposibles, Zacarías y cercanos serían testigos de ello.
Dios invita a los hombres a realizar su proyecto, a vivir en
la felicidad plena para así alcanzar la vida eterna. El hombre entonces se
convierte en colaborador de Dios para manifestar su grandeza, así como lo
contemplamos en el Evangelio, desde Isabel quien cree en Dios para dar a luz a
Juan y Zacarías al ser dócil en el pequeño detalle del nombre del pequeño.
Así Juan crecería en el espíritu para prepararse para la gran
misión, prefigurar al Mesías y llegar a bautizarlo. Juan jugó un papel
determinante en la historia de la salvación, porque debía presentar al Cordero
de Dios, a quien no era ni digno de desatarse las sandalias; pero gracias a él,
Cristo cumplió su misión.
Así como Juan, todos tenemos una gran misión, un determinado
papel en la vida, no estamos por casualidad o por accidente, desde el vientre,
Dios nos escogió y consagró para Él. Ahí es cuando eres consciente de tu vida,
sobre el hecho de la imposibilidad de las casualidades y de la importancia de
tu sí.
No hay papeles enormes o pequeños, al final la historia de
la salvación tiene dos protagonistas, tú y Cristo.
miércoles, 20 de junio de 2012
martes, 19 de junio de 2012
lunes, 18 de junio de 2012
domingo, 17 de junio de 2012
Sólo se cosecha lo sembrado
En el programa pedagógico de Jesús, llegamos al XI Domingo
del Tiempo Ordinario (Mc 4, 26 – 34), donde explica su metodología a partir de
parábolas.
“Y decía:
"El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea
que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo,
sin que él sepa cómo. La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego
una espiga, y al fin grano abundante en la espiga.
Cuando el
fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de
la cosecha". También decía: "¿Con qué podríamos comparar el Reino de
Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo?
Se parece a un
grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas
de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de
todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se
cobijan a su sombra".
Y con muchas
parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían
comprender.
No les hablaba
sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba
todo”.
El mejor maestro es Cristo, busca la mejor manera de
explicar los misterios del Plan de Dios en el mundo. Expresa en nuestro lenguaje
la verdad del Reino de Dios, lo asemeja a una semilla.
Hace muchos años, durante unas Megamisiones en la Sierra
Norte de Puebla, en un lugar llamado El Molino, un Señor me dio una catequesis
sobre la semilla. Se acercó en donde estaba, porque la capillita de la
comunidad está sobre una colina y en un extremo se pueden ver campos de
siembra.
Me dice el señor, joven, aquí veo la grandeza de Dios, de su
bolsa delantera saca unas semillas, porque Él me lo da todo, yo siembro con
mucho esfuerzo, pero Él es quien saca el fruto y lo protege; a mí me
corresponde sólo cosechar lo sembrado.
Cristo, va más allá, porque no ha escogido cualquier
semilla, sino la de mostaza, la más pequeña, pero da una hortaliza muy
abundante. La semilla sembrada en nosotros desde el nacimiento está destinada a
crecer y dar fruto en abundancia.
Es cierto, sólo se cosecha lo sembrado, no se pueden obtener
frutos no sembrados o esperar extras sin el trabajo adicional. Eso se ve tan
claro en las personas, porque son resultado del esfuerzo personal y del
entorno. Ahora viene la responsabilidad de reflejar al sembrador en nuestra
vida.
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